El Real Madrid perdió en Pamplona el partido y, posiblemente, el liderato. Lo hizo con dos acciones corregidas desde el VAR. La primera, con un penalti rigurosísimo de Courtois sobre Budimir, la segunda, con un gol de Raúl García de Haro en el 90 que anuló el colegiado pero Figueroa Vázquez, semiautomático mediante, dio validez y supuso el definitivo 2-1 para Osasuna. Arbeloa arriesgó en la alineación y en los cambios, sobre todo en el de Gonzalo por Fede Valverde, pero no le salió. Su equipo mereció más pero deja el liderato, que apenas ha disfrutado unos días, en manos de que el Barcelona gane al Levante.
Arbeloa hizo su alineación por prescripción médica. Sentó a Trent y a Rüdiger, los dos jugadores que habían cambiado la cara al Real Madrid en los dos últimos partidos, y metió a Carvajal y Alaba, veteranos de guerra que han conocido días mejores y que han pasado de la camilla al sillón gris. Mucho riesgo pero más habría sido meter por tercer partido seguido como titulares a dos jugadores sencillamente imprescindibles en el futuro del Real Madrid. Y que el Benfica está a la vuelta de la esquina.
No hubo novedades en el resto del once, al que regresó Asencio para suplir al tocado Huijsen y en el que se mantuvieron los demás que arrancaron el martes en Lisboa. La alineación del Real Madrid en Pamplona quedaba como sigue: Courtois; Carvajal, Asencio, Alaba, Carreras; Tchouaméni, Camavinga, Fede. Valverde, Arda Güler; Vinicius y Mbappé. Enfrente Osasuna, equipo vigoroso de los que se peinan con Barón Dandy, dispuesto a mantener su racha de tres meses sin perder en el Reino de Navarra, antes El Sadar, uno de los estadios más hostiles de la Liga para el Real Madrid.
Arrancó el partido con un extraño punto de calma tensa. Era como esas escenas de las películas de terror en las que va subiendo la música antes de que alguien mate a alguien. Chan-chan, chan-chan, se escuchaba de fondo en el Reino de Navarra. Javi Galán cogió el cuchillo y asestó un par de puñaladas primero a Mbappé y luego a Fede Valverde. Se fue sin amonestación. La pelota se la quedó el Real Madrid, que empezó a presionar muy arriba. Replegó Osasuna con orden e intensidad.
Rasca Osasuna
Circulaba el Madrid la pelota con la lentitud de los coches por la M-30 en hora punta. Dificultaba el tráfico un Osasuna que no tenía reparos en chocar cuando tocaba. Vinicius, pitado pero menos que Asencio, no encontraba resquicios para emboscarse. Tampoco Mbappé. Los de Arbeloa echaban en falta a Trent, el único jugador capaz de romper líneas con un único pase de su guante diestro.
Osasuna rascaba sin parar con el consentimiento de un colegiado casero, muy superado por el partido y por el ambiente. Dio el primer aviso Budimir en el 17 con un disparo desde la frontal que buscó el palo derecho de Courtois aunque se marchó un poco desviado. Respondió el Real Madrid con un cabezazo de Asencio tras una falta lateral botada por Arda que se fue a las manos de Herrera.
El partido comenzaba a romperse. La ida y vuelta mostraba las costuras de ambas defensas. Sobre todo la del Real Madrid en los balones aéreos. En el 24 Courtois hizo otra parada del siglo tras un remate a bocajarro de Budimir que sacó de manera imposible el gigante belga. En el 28 repitió el imponente delantero de Osasuna y esta vez su cabezazo picado se topó con el palo izquierdo de Courtois.
Trató de estirarse algo el Real Madrid en una acción individual de Vinicius que concluyó con un disparo lejano de Alaba que se marchó arriba. Después Mbappé probó los guantes de Herrera con un tiro raso que le botó delante al meta de Osasuna. La desvió como pudo a córner. Y la tercera seguida fue para Alaba dentro del área. Su gol cantado lo evitó milagrosamente Catena con un cruce monumental.
Penaltito de Courtois
En el 33 Budimir fue amonestado por fingir un penalti. El bosnio se había internado en el área ante Asencio, que tocó primero el balón aunque su mal despeje descolocó a su portero, y Courtois, que llegó a la jugada un poco tarde, apenas había rozado el pie del delantero de Osasuna. El VAR, como siempre que hay que perjudicar al Real Madrid, estuvo raudo para avisar a Alejandro Quintero. Le pusieron la imagen congelada para condicionar su decisión. Pitó penalti. La pena máxima la ejecutó el propio Budimir y puso por delante a su equipo.
Acusó el sopapo el Real Madrid, que comenzó a descolocarse. La banda derecha era un coladero y Víctor Muñoz, canterano de Valdebebas, retrataba a un Carvajal poco auxiliado por Valverde. Ya en la prolongación llegó la última ocasión del equipo de Arbeloa con un remate mordido de Tchouaméni dentro del área que despejó con apuros Herrera, así que nos fuimos al descanso con el 1-0 que dejaba al provisional líder contra las cuerdas.
Regresamos del entreacto con el Real Madrid volcado sobre el área de Osasuna, que decidió pertrecharse y fiarlo todo a las contras del velocísimo Víctor Muñoz que estaba retirando a Carvajal. El ex canterano, sobre el que el Madrid aún conserva un 50% de su pase, firmaba un partidazo y era un dolor de muelas. En el 55 lo intentó Güler desde fuera del área pero echó el cuerpo arriba y su disparo se marchó alto. Fue el telonero de Vinicius, que se durmió en un mano a mano que abortó lanzándose al resbalillo el central Herrando.
En el 63 Arbeloa por fin movió ficha. Fuera Carvajal y Camavinga, flojísimos ambos, dentro Trent y Brahim. El inglés se puso directamente de centrocampista a tratar de organizar el juego del Madrid. Osasuna puso un autobús de dos pisos. Que casi derriba Mbappé en el 70. El francés se desmarcó entre los centrales y la puso en la escuadra pero había salido con medio cuerpo en fuera de juego, así que su tanto se fue al limbo.
Aprieta el Madrid
Fue el aviso de que el Real Madrid se había vuelto a conectar al partido. La entrada de Trent y Brahim le había cambiado la cara a su equipo pero el protagonismo en la jugada del empate fue de Fede Valverde, que desarboló a medio equipo de Osasuna, se infiltró por la izquierda y la puso al área donde, a falta de Mbappé, apareció Vinicius para embocar dentro del área pequeña. El equipo de Arbeloa, desatado, obtenía un empate previsible y merecido.
Justo en el empate Arbeloa tomó una decisión arriesgada. Quitó del campo a Fede Valverde y metió a Gonzalo. El Madrid quería el partido y fue con todo (y con todos) a por él. Perdonó Mbappé en el 78 tras un gran robo de Vinicius a Catena dentro del área. Su disparo lo sacó bajo palos Herrando. Después entraría Ceballos por Güler. Al Madrid, ya con Vinicius de capitán, se le iba agotando el tiempo pero estaba haciendo todo lo posible por la remontada.
Raúl García de Haro marcó en el 90 tras un error de Ceballos en la salida del balón del Real Madrid. Los de Arbeloa, que se habían echado al monte, estaban tan mal parados que el delantero osasunista dio la victoria a su equipo sobre la bocina. Los blancos, que tomaron el liderato hace apenas un puñado de días, pueden devolvérselo al Barcelona este domingo si los de Flick no fallan ante el Levante.